Te extraño, me duele

Te extraño, me du

Te extraño en los momentos menos pensados.
Casi al final del día laboral, cuando sé que llega el momento de llegar a casa, cenar sola, ver televisión sola, mirar el celular esperando un mensaje que nunca llega.
Te extraño cuando estoy sola, cuando llega ese nudo en la garganta, ese dolor en el pecho.
Me duele que me quieras, pero que no me puedas querer ahora, en este momento.
Me duele haber sentido por vos lo que nunca sentí por nadie.
Me duelen todas las cosas que me dijiste.
Me duele haberte creído todo.
Me duele que me las repitas cuando decaigo y, otra vez, te vuelvo a hablar.
Me duele que me digas que espere.
Me duele la soledad, la incertidumbre.
Me molesta y odio que me digas que me querés, que en algún momento vamos a estar juntos.
Quiero que sea ahora, no lo quiero más adelante.
No quiero ser tu amiga, no me interesa nada más.
Me duele tu indiferencia, tu silencio, tu no respuesta, tu humillación, tu aprovecho.
Me duele admitir que estoy enamorada de vos, que me enamoré más rápido de lo que creía humanamente posible.
Me duele no poder decírselo a nadie.
Me duele que me hayas pedido que dejara cosas por vos y haberte hecho caso.
Me duele tu indecisión, tu inestabilidad, tu frialdad.
Extraño esas noches eternas de besos en la cama, extraño las cosas que me decías casi en susurros.
Extraño la forma en la que me tocabas, extraño tus manos, tus ojos, tus brazos, tu espalda.
Extraño nuestras risas, nuestra música, nuestras comidas, nuestros encuentros planeados a último momento.
Extraño recibir un mensaje tuyo en el medio del día, sin motivo.
Extraño que dejaras de lado cosas por estar conmigo cinco minutos.
Me duele que no lo hagas más.
Me duele haberte dicho que eras la única persona que me alegraba la vida. Era mentira, pero no me daba cuenta, hasta ahora.
Me duele haberme dado cuenta que me querías de verdad.
Me duele recordar que me hayas dicho que estabas enamorado de mí.
¿Por qué, entonces, no me necesitás más?
Me duele que me digas que no te interesa estar con nadie más.
Me duele que me digas que no esté con nadie más.
Me duele que me digas que todo esto es por mí.
Me duele haberme vuelto tan loca. Sé que hice todo mal.
Me duele no entender qué fue lo que cambió.
Me duele que mientras menos nos veamos y menos hablemos, poco a poco vayamos perdiendo el interés, ambos, no solo vos.
No quería olvidarme de vos, quería estar con vos para toda la vida.
Me duele que a pesar de todo me sigas diciendo que vamos a terminar juntos.
Me duele que la única forma de ser feliz en este momento sea alejarme de vos.
Te lo dije muchas veces, no quería alejarme de vos.
Me duele que no necesites las mismas cosas que yo.
Me duele y te admiro por ser feliz y vivir tranquilo sin tener contacto, sin un mensaje, sin nada.
Me duele y te admiro por ser feliz en soledad y no necesitar nada de nadie.
Me duele que siempre me hayas tratado tan bien, incluso cuando yo te trataba mal por mi desesperación porque me dieras lo que no me dabas.
Me duele no poder obligarte a quererme. Me da bronca, me molesta, me enoja, lo odio, no lo entiendo.
Me duele estar de nuevo en la misma situación.
Prometí que no me iba a volver a pasar. No me curé, no aprendí nada.
Me duele el pecho, la garganta y la cabeza.
Me duele antes de irme a dormir, me duele todas y cada una de las veces que me despierto durante la noche, me duele apenas abro los ojos a la mañana.
Me duele a veces en la mitad del día.
Te extraño cuando paso por los lugares donde fuimos felices. Vos también lo fuiste, vos me lo decías, yo me daba cuenta, yo lo percibía, no me equivoco.
Me duele tener tanto para dar y no poder darlo.
Me duele lo efímero de la relación.
Me duele darme cuenta que fueron más los momentos tristes que los felices.
Me duele que me dijeras que éramos el uno para el otro.
Me duele buscarte y esperar verte en cualquier lado, todos los días.
Me duele haber borrado y tirado todo lo que me recuerda a vos.
Me duele conocer a otras personas.
Me duele la posibilidad de poder fijarme en otro.
Me duele que otros me demuestren atención, es peligroso.
Me duele no poder releer nuestras conversaciones, porque me obligué a borrarlas.
Me duele estar pendiente de tus movimientos.
Me duele que me contestes cariñosamente cuando te escribo, pero cuando volvemos a discutir lo mismo, me vuelvas a decir que no, que ahora no, que en el futuro sí.
Me duele que me dejes la puerta abierta, que me des esperanza, me duele que me sigas tratando bien.
Me duele, estoy triste, te extraño, no sé qué hacer.
Pero te juro por Dios y por lo que más quieras, que con o sin vos, voy a aprender a valorarme.
Ya no voy a sentir lástima.
Ya no voy a rogar por cariño.
Ya no voy a repetir los mismos errores.
Voy a curar el problema de raíz, y voy a hacer todo para lograrlo. Y lo voy a lograr.
Y nunca más me va a pasar lo mismo, con nadie.
Y quizás ese día, cuando realmente lo logre, el universo te vuelva a traer a mi vida y finalmente sea el momento.
O quizás si volvés, ya no sienta lo mismo que antes.
Quizás cuando aprenda lo que merezco, ya no sea suficiente.
Quizás ya te di todo lo que tenía para darte y no me quede nada más.
Quizás no sienta ganas de empezar de nuevo.
O, quizás, no te vuelva a ver nunca más.

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